miércoles, 18 de abril de 2007

No podemos mostrarnos ajenos.

Por A.Castro

Discurrir sobre las razones, probabilidades o conjeturas referentes a la verdad o certeza de algo es lo que comúnmente conocemos como opinar . Todos los días asumimos posiciones , nos manifestamos a favor o en contra de algún hecho , le comentamos a un familiar , compañero de trabajo o a un amigo nuestro gusto o repulsión sobre alguna cosa y en el fondo lo que estamos haciendo es emitir una opinión . El rasgo común en esta exposición de lo que pensamos es la espontaneidad , es decir , sin mayor reflexión expresamos lo que sentimos. Hay sin embargo ciertos temas o algunas preguntas cuya respuestas ameritan un poco más de tiempo para ser contestadas , en ocasiones esto se debe a que factores externos han permeado en nosotros y nos hacen más difícil tomar una postura con la inmediatez con la que normalmente lo hacemos en nuestra vida diaria , o bien reconocemos que dicho cuestionamiento debe ser respondido con cautela y no de manera apresurada por la importancia que reviste e incluso porque ya ha sido objeto de un análisis previo de nuestra parte.

La pena de muerte, la eutanasia , el aborto y la legalización de las drogas son ejemplo de algunos de estos temas en los que la mayoría de nosotros nos detenemos un poco para contestar , como lo refería ; unos porque han sido bombardeados por una infinidad de información y otros tratando de explicar lo que ya han meditado de manera previa. En estos días es objeto de discusión en varios sectores de la sociedad capitalina el tema del aborto , hay que precisar que en la legislación penal del distrito federal el mismo es considerado como un delito , el cual establece ciertas excluyentes de responsabilidad y lo que se pretende aprobar en los próximos días en la asamblea legislativa es una nueva causa para excluir de sanción a quien lo practica bajo determinadas circunstancias. Contradictorio resulta que la jerarquía católica mexicana conformada por hombres en su totalidad quien abiertamente se ha manifestado en contra de ésta iniciativa legislativa y que sentenció la excomunión para todos aquellos que la apoyen , asuma posturas y generalice en un tema que atañe fundamentalmente a las mujeres , como también lo es que algunos laicos que se han pronunciado a favor en el tema señalen que es un asunto orientado de manera limitativa a la decisión de las mujeres y en consecuencia debemos focalizarnos exclusivamente en ellas . En parte tienen razón , pero no hay que olvidar que para la concepción se necesitan de dos células reproductoras una masculina y otra femenina , sea por fecundación natural o asistida , entonces la responsabilidad y consecuencias deben ser compartidas , por consiguiente no es conveniente dejar a un lado el papel que jugamos los hombres en éste debate. En esencia la reforma al código penal que exime de sanción a quien practique una aborto en ciertos supuesto , busca dar solución a un problema de salud pública que representa la muerte de mujeres por abortos practicados de forma clandestina .
Dijo un filoso español “ yo soy yo y mis circunstancias”, entonces ….¿Qué motiva a una mujer a no continuar con su proceso de embarazo? , ¿ Le significa o no un problema personal ? , ¿Es una verdadera solución a su situación ? , son preguntas específicas para cada caso y forman parte de los cuestionamientos que muchas mujeres se harán en su esfera particular . Lo que se pretende con ésta reforma es crear una norma general , impersonal y abstracta que evite que más mujeres sigan muriendo y no legislar sobre el comportamiento de cada una de ellas.


El tema del aborto es parte de una realidad dura , difícil y nada se gana con disimularla o esconderla , por ello hay que tratarlo de manera abierta y no dar lugar a que siga existiendo la intolerancia disfrazada de homilía . Los altos jerarcas de la iglésia católica en México han cerrado filas y dicen que defenderán la vida con todo lo que esté a su alcance , ¡ dejadlo nacer ! vociferan , aunque tenga garantizado un destino de abandono , maltrato , desatención y desproveído de lo más elemental , total para eso está la -caridad- como virtud teologal y pilar de la iglesia , ese es el precio que estiman debe pagarse por seguir una doctrina . Pero si de valores y virtudes hablamos no olvidemos que igual de importante , humana y racional es la virtud de la prudencia , la cual puede ser utilizada para poner un alto , interrumpir lo que seguramente sería un ciclo de infortunios por el nacimiento de quien no ha sido deseado y a quien se le estaría condenando como en la mayoría de los casos una vida colmada de desdicha.
Ver y ser testigos de tribunales abarrotados por expedientes solicitando una pensión alimenticia de quien se ha negado a ejercer una responsabilidad , escuchar los reportes sobre el estado físico y emocional en los que llegan miles de menores de edad a los albergues del sistema para el desarrollo integral de la familia ( DIF ) , observar que todos los días la calle se convierte en el hogar y destino de muchos niños e incluso de recién nacidos , son hechos que no merecen ser opacados por una defensa moralina a ultranza.

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