martes, 19 de junio de 2007

# 2


CUESTIÓN DE TIEMPO


Publicado originalmente en REGENERACIÓN

Por A.Castro



El próximo 1 de julio nuevamente delegados de la Convención Nacional Democrática (CND), integrantes del Frente Amplio Progresista (FAP), representantes del Gobierno Legítimo y cientos de ciudadanos provenientes de diversos estados de la república mexicana tendrán como punto de reunión el Zócalo de la Ciudad de México para celebrar la asamblea informativa a un año del fraude electoral del 2 de julio del 2006. La convocatoria no se limita a la concentración en la plaza de la constitución. El sábado 30 de junio se ha invitado a la ciudadanía en general para asistir a la explanada del Monumento a la Revolución a un evento denominado “A las pruebas me remito” donde se exhibirán más elementos que constatan las turbias elecciones presidenciales del año pasado. Y aunque muchos lo consideren un atavismo estamos en condiciones de afirmar que “el 2 de julio no se olvida” y no se olvida porque la gravedad de lo ocurrido hace difícil dar un carpetazo o intentar borrarlo de un plumazo. A diferencia de hace 19 años la tesis del pueblo desmemoriado ha perdido valor .

No podemos echar al pasado este episodio negro cuando los artífices de aquella gesta fraudulenta con sorna, burla y actitud provocadora reconocen ante la opinión pública su participación alevosa en el hecho. Las elecciones presidenciales del 2006 las ganó la Coalición Por el Bien de Todos con el abanderamiento de Andrés Manuel López Obrador, pero no hay ninguna duda que con la resolución del Tribunal Electoral de septiembre del 2006 perdió la inmensa mayoría y con ella México.


Acostumbrados siempre a guiarse por la farsa, los opositores al proyecto alternativo de nación pusieron el grito en el cielo ante la severidad con la que López Obrador se refirió a las instituciones del Estado, sin embargo hoy muchos de ellos colocan en la mesa de discusión la impostergable necesidad de una reestructuración en los órganos del Estado dando incluso el carácter de ley a tal negociación. ¿Por qué urgir al cambio en la estructura institucional cuando apenas hace un año la misma se preciaba como una fortaleza? La realidad es que la credibilidad en las instituciones que conforman el aparato del Estado Mexicano se tambalea y amenaza con colapsarse.


La sombra de la ilegitimidad que sigue a Calderón Hinojosa surgida, no únicamente de su negativa por un segundo escrutinio que daría certeza al dudoso proceso electoral presidencial, tiene como otra de sus causas el haber vitoreado la argumentación pueril de una fiscalía que no obstante haber documentado una serie de conductas antijurídicas se limitó a decir que “no tenia dientes”. A ello se suma la actuación de la Secretaria de la Función Pública quien se declaró incapaz de fincar responsabilidades por la imposibilidad para identificar a los autores de una campaña de desprestigio a través de correos electrónicos que salieron de sus propias oficinas. Haber obtenido la titularidad del ejecutivo valiéndose de esta clase de tropelías tiene a nuestro país pendiendo de un alambre. Lo más lamentable independientemente del descrédito a todo un sistema político, es que nuevamente les fue truncada la oportunidad a todos esos niños, mujeres y hombres que mantenían la esperanza de superar el abandono en el que viven, por el contrario sobre ellos actualmente no sólo pesa la indiferencia, sino la falta de sensibilidad de un usurpador que en seis meses les ha encarecido el poder sobrevivir día a día.


Decía un escritor chileno; nosotros los entonces ya no somos los mismos. Reunirnos a 364 días de la consumación de un fraude a la voluntad ciudadana, para los afines a este movimiento no es celebración, es una invitación a la reflexión. Actuar en legítima defensa de un derecho como lo hicimos, nos brinda la posibilidad de expresarnos sosteniendo los mismos argumentos aun con el paso del tiempo, podemos hacerlo dignamente y de frente. Quienes se ufanan de una victoria pírrica o triunfo de escritorio siguen en su andar furtivo resguardándose tras una centena de elementos de un cuerpo de elite de protección y no respaldados por la seguridad que les daría haber respetado los derechos y la voluntad de un pueblo.

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