viernes, 7 de septiembre de 2007

De aquí para allá


Por A.Castro

La visita que el presidente del Instituto Federal Electoral ha realizado por diversos medios de comunicación ( Ugalde´s Tour ) pidiendo respeto a la Constitución y al IFE al ser un órgano emanado de ésta , tiene a mi parecer efectos de una prueba confesional y no de una legítima defensa como lo han manejado.
Nada impide que Luis Carlos Ugalde decida pasearse por las emisoras de radio y televisión en busca de la difusión de sus alegatos mediáticos y proteger así su chamba y la de sus compañeros consejeros . Ante la escasez de fuentes de empleo que estamos viviendo en el país , que en nada ha mejorado con el actual gobierno y que el INEGI lo sustenta con cifras , la contundencia que ha mostrado éste funcionario , tratando de convencer a la opinión pública sobre la no remoción de los integrantes del consejo general se hace comprensible , pues como se dice en el argot hay que conservar el hueso.

Pero al margen de esta situación , hay aspectos de fondo que ameritan destacarse. En diversas entrevistas el aún presidente del Instituto Federal Electoral ha dicho que fue a causa de una imposibilidad jurídica que en el 2006 no pudo hacer frente a las diversas anomalías e irregularidades que se presentaron en el proceso electoral presidencial del año pasado. Esto es así , porque a diferencia del –estatus– que tienen los particulares dentro del orden jurídico para quienes lo no prohibido está permitido , las autoridades están sujetas al principio de que sólo podrán realizar aquello que de manera expresa una ley o norma jurídica les reconoce como una facultad o atribución.

Hasta el momento todo lo que se ha escuchado de Luis Carlos Ugalde a través de los medios de comunicación es fina retórica , es al final de cuentas una excusa y justificación . Si el IFE y su presidente hubiesen tenido la intención de equilibrar el proceso electoral presidencial y alertar sobre los excesos que se estaban presentando , existían elementos a su alcance para poder lograrlo , en cambio , predominó el silencio y pasividad en el consejero presidente.

Si bien es cierto que el órgano electoral federal no podía sancionar al Presidente de la República y a los empresarios que indebidamente estaban interviniendo en las campañas políticas , nada impedía que de la misma forma en la que hoy el señor Ugalde se presenta ante los medios de comunicación para defender la autonomía del IFE , el funcionario hubiera hecho lo mismo instando al ejecutivo federal y a los grupos empresariales a - no- intervenir en el desarrollo del proceso electoral y mantenerse al margen de la contienda , el fundamento para ello lo establece la propia Constitución al señalar que : la organización de las elecciones federales es una función del Estado que se regirá bajo los principios de imparcialidad , objetividad , independencia ,certeza y legalidad. Es inadmisible que el árbitro en el proceso se percate de la violación flagrante a estos principios y permanezca callado , siquiera sin hacer el menor intento por advertir y frenar estos hechos . Y parafraseando al propio Luis Carlos Ugalde , el llamado sería para solicitarle “ HONESTIDAD INTELECTUAL” .
Éste asunto ha causado tanto ruido que el día miércoles un grupo de intelectuales firmaron un desplegado en la prensa nacional en el que se pronunciaron por la defensa del órgano electoral federal . A mí sólo me salta una duda , ¿ dónde estaban estos intelectuales hace un año cuando grupos de interés económico encabezados por el propio Vicente Fox ponían en jaque al IFE con sus acciones ? .


Es inoperante para la ciudadanía un IFE que sólo se limita a la imposición de multas a los partidos políticos culminada la etapa de elección , pues lo importante es salvaguardar la voluntad ciudadana para elegir a sus representantes , es un derecho constitucional que debe ser respetado y no dejar que se vulnere buscando remediarlo después a través de la cuantificación en pesos y centavos. Ese no es el espíritu de la ley .

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