jueves, 22 de mayo de 2008

( TERCERA PARTE)

DOCTOR ARNALDO CORDOVA



Gracias, señor senador Labastida; señoras y señores legisladores; señoras y señores.

Yo quisiera reiterar algo que ya aquí cuando vino a hablar David Ibarra, puso en el centro del debate. Esta reforma energética no debió haberse presentado antes de que se presentara una reforma Hacendaria. Porque cada vez está más claro que esta llamada “Reforma Energética”, que es solo “reforma petrolera”, es un sustituto de aquellas reformas: la reforma fiscal que desde hace años debió haberse hecho en este país.

¿Qué es lo que nos propone esta reforma energética?

De nuevo seguir usando a PEMEX como el proveedor de las finanzas públicas, como lo dijo aquí David Ibarra. No se busca. Está claro que no se busca la modernización de la industria ni de la compañía nacional. Es un problema de finanzas públicas. Y se está planteando un problema de finanzas públicas sin plantear una reforma Hacendaria. Esto es lo más grave del asunto. Deberíamos estar discutiendo aquí problemas relativos al ingreso fiscal de la Federación, no esto. Además esto, como ya lo dijo mi amigo Jaime Cárdenas, no tiene ningún fundamento en la Constitución.

Señores legisladores, yo también fui legislador chiquito, ¿no? Fui Diputado en la LII Legislatura y eso ya hace mucho tiempo. Sé lo que un legislador tiene que hacer cuando se elabora una ley, lo primero que tenemos que hacer como legisladores es buscar el fundamento constitucional de esa ley. No hay ley que no pueda, que no deba obligadamente fundarse en una institución de la Constitución. No puede ser.

Si una ley no se funda en la Constitución, es inconstitucional. Los juristas no confundimos inconstitucional con anticonstitucional. Una constitución que va en contra de la letra y del espíritu de la Constitución, es anticonstitucional. Estas iniciativas son anticonstitucionales por todas las razones que se han dicho. Aquí la víctima de este debate ha sido el artículo 27. Dicen que no lo entienden, dicen que es poco claro, dicen que no dice lo que quiere decir y dicen un montón de tonterías que a mi me hacen concluir solo una cosa: O no saben leer o no saben español o no saben derecho o nos quieren engañar. No puedo creer que no sepan leer ni puedo creer ni puedo creer que no sepan Derecho. De lo que se trata aquí es de que nos están enseñando. ¿Qué es lo que nos les parece claro en el 27?

Ya estoy debatiendo yo desde hace muchas semanas el tema. Y cada vez que alguien me dice: Es que el 27 no es claro. ¡Dime dónde no es claro! ¡Dime en qué concepto no es claro! Que me digan un concepto, una palabra, lo que sea.
El maestro Eduardo García Maynes, en los años 50’s publicó dos obras, que todos los estudiantes de Derecho deberían seguir leyendo. Una fue el acto jurídico, lógica del acto jurídico que publicó en 1959. Y la otra obra fue: Lógica del juicio jurídico.
Toda ley está hecha de palabras, opio. Toda ley está hecha de actos jurídicos. ¿Qué es el acto jurídico? El acto jurídico es la definición de un tópico. Que me digan cuál tópico jurídico del 27 no les es claro para aclarárselos.
El juicio jurídico es una conexión de conceptos. Y lo decía muy bien Zaldívar: Una interpretación basada en las palabras, no es interpretación. La Constitución no se interpreta por sus palabras ni puede interpretarse por sus palabras. Sería un ejercicio inútil.

A la Constitución tampoco se le puede interpretar por sus actos, lo digo por los actos que definen, que la integran. No. La Constitución tenemos que entender la base de juicios jurídicos, a base de conectar todos los conceptos, todas las palabras que la integran. Eso es interpretar. Y el maestro Juventino Castro lo acaba de decir. No entienden el 27, ya lo han dicho por ahí. No entienden qué es su uso, no entienden qué es explotación y no entienden qué es producto. Bueno, pues no sé. Me dan ganas de volverlos a mandar a la escuela.

En la escuela los que son abogados debieron haber aprendido uso. Uso es un derecho real. Un derecho real que quiere decir utilizar una cosa ajena de otro, no es nada más como dice mi querido amigo Becerra: Servirse de algo.

Cuando yo estoy usando mi casa, no estoy usando realmente. Estoy ejerciendo mi derecho de propiedad que en la doctrina tradicional es uso, abuso y fruto, bueno.
¿Qué es lo que no entienden de la Constitución cuando habla de aprovechamiento?

En la constitución, aprovechamiento es una expresión jurídica que es diferente de la que es típica del derecho común para que se lo sepan, aprovechamiento en la Constitución, y cualquier juez federal se lo diría, quiere decir usufructo, aprovechamiento del derecho común es el fruto de multas, de exacciones por incumplimiento de derechos y otras cosas. Bien, qué no entienden lo que es explotación, explotación, fíjense bien cómo razonan, explotación la están confundiendo con el producto, para ellos es un solo concepto, no, el producto es el resultado de un proceso productivo.
¿Qué es el proceso productivo?

La explotación, podría decirse que el producto se goza, pero haber, díganme, ¿dónde acaba el producto cuando se extrae el petróleo o cuanto se refina el petróleo y se sacan gasolinas y eso? Pues no, acaba hasta que se consuma el proceso de venta del producto, así es, qué otra cosa le parece que está poco clara en el 27, dice mi querido amigo Arturo Zaldivar, que hay un contenido ideológico y una carga histórica en el 27.

¡Lógico! Miren ustedes, muchas veces hasta en las escuelas de derecho se confunde lo que es la Constitución, se cree que la Constitución es una Ley como cualquier otra, la Constitución, señoras y señores, no es una Ley Jurídica, cómo se llama nuestra Constitución, Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos; la Constitución, señoras y señores es un pacto político, no es una ley, cada artículo de la Constitución contiene una institución en las que se deben fundar las leyes, no son artículos jurídicos, la Constitución es un pacto, el pacto del pueblo mexicano que dio lugar al estado, la Constitución es nuestro contrato social, se dice que no se le puede preguntar al pueblo porque no hay una ley de plebiscito y de referéndum, ya el maestro doctamente se ha referido al contenido del párrafo 3 del 26, sí se puede hacer, basta una Ley reglamentaria, ¿qué es lo que impide que hagamos una ley de plebiscito y una ley de referéndum?

Nada, se puede fundar en el artículo 39, y el artículo 39 dice que la soberanía nacional reside en el pueblo, y el pueblo tiene en todo momento el derecho de darse el régimen que le convenga, ¿qué más hay? ¿Qué más se les hace incomprensible de un artículo que para mí es el más claro que hay en la Constitución si se quiere? Luego ya mi amigo Jaime Cárdenas había señalado, haber cómo le va a hacer la Suprema Corte de Justicia, les voy a leer la reserva 603.3 del Tratado de Libre Comercio, los que hicieron las iniciativas estas, se les pasó de noche el Tratado de Libre Comercio, antes quiero decirles, y el maestro Juventino Castro, creo que fue actor en esto, en 1999, maestro, en octubre más o menos, la Corte produjo una tesis por la cual establece una jerarquía que es diferente del 103, la jerarquía aparente del 103 es Constitución, leyes y tratados, pero en realidad lo que hace la Constitución no es una jerarquía, sino establece primero el área doméstica que es la Constitución y sus leyes y luego el área externa que es la de los tratados.

Esa tesis del 99 nos dice que la nueva jerarquía debe ser esta Constitución, Tratado y Leyes, ¿por qué? La Constitución y las leyes son del ámbito doméstico, los tratados son un compromiso que el Estado mexicano hace con otros y no pueden estar sometidos a los vaivenes de la legislación común, no señor, más bien la legislación común debe acomodarse al ordenamiento de los tratados.

Se los voy a leer, “Reservas”, quiere decir que el Gobierno Mexicano al negociar el Tratado de Libre Comercio se reservó estas áreas, se las voy a leer: “Una, el estado mexicano se reserva para sí, incluyendo la inversión y prestación de servicios las siguientes actividades estratégicas:

a) Exploración y explotación de petróleo crudo y gas natural,

b) refinación o procesamiento de petróleo crudo y gas natural, y producción de gas artificial,

c) petroquímicos básicos y sus insumos y ductos;

d) comercio exterior, transporte, almacenamiento y distribución, hasta

e) incluyendo la venta de primera mano de los siguientes bienes: petróleo crudo, gas natural y artificial, bienes cubiertos por este capítulo obtenidos en la refinación o del procesamiento de petróleo crudo y gas natural y petroquímicos básicos.

¿En qué brete van a meter si aprueban estas iniciativas a la Corte?, para que tengan de nuevo que ponerse a pensar cuál es la jerarquía de vida entre Constitución, Tratados y leyes.

Ese asunto de los contratos, debieron haber pensado, debieron haber pensado los que dicen que ya hay contratos, como bien lo acaba de decir Aguilar Camín, que no sé por qué lo invitaron, no sabe nada de esto, pero lo trajeron como experto, bueno.

Dice, ni subsistirán los que en su caso se hayan otorgado, hablando de contratos, pues precisamente está hablando de contratos de riesgo, no está hablando de cualquier contrato, los contratos de riesgo se otorgan, los contratos normales, comunes se negocian, se contratan, se acuerdan, cuál es el problema, la Constitución en su letra de 1960 sólo prohíbe los contratos de riesgo que son los que se otorgan. Luego, hubo por ahí otra cosita que se dijo hace días, que era privatización ¿qué es privatización? Parece que privatización es vender todo, o sea, la bañera y el niño junto con el agua sucia, pero privatización, se puede vender al niño, se puede vender el agua sucia, lo que no se puede vender es la bañera porque ya nos quedamos sin nada, cualquier cosa se puede vender ¿Qué es lo que se privatiza?

Vieron lo que dice el Tratado de Libre Comercio, es exactamente lo que dice la Constitución. Si se permite construir y tener en propiedad ductos o construir y tener en propiedad refinadoras, pues se está privatizando. Luego dicen cándidamente: No, es que no es privatizar, no se puede privatizar algo que no existe, es asociación, pues si va a venir un privado se construye su refinería y luego yo le voy a proveer de petróleo.

¿Pero cómo le van hacer con la letra de la Constitución, no se pueden tener refinerías en manos privadas? ¿Cómo le van hacer? Bueno, pues haber cómo le hacen.

Señores legisladores, nosotros los que nos oponemos a las iniciativas de Ley de la Industria Petrolera que ha presentado el gobierno también deseamos la modernización de Pemex. La queremos como una empresa nacional que tenga suficientes recursos para desarrollarse así misma y apoyar el desarrollo integral de México. La queremos con su Instituto Mexicano del Petróleo bien abastecido de recursos para que nos vuelva a dar tecnología de punta, en lugar de andar comprándola en el extranjero. La queremos libre de la corrupción a la que las iniciativas, como ya lo decían, no hace mención alguna. La queremos libre del sindicato mafioso que sangra a la empresa sin ningún beneficio para los trabajadores. No queremos ya otra vez la vergüenza de los Pemexgate.

Abogamos porque la iniciativa privada contribuya activamente al desarrollo de nuestra industria petrolera, porque la iniciativa privada es necesaria; pero no queremos que la iniciativa privada, como resultado de estas leyes, obtenga ventajas ilegales y, peor, anticonstitucionales. No somos teólogos ni pontífices del petróleo, hasta ahora me entero de que el petróleo es un Dios. Ni ideólogos de un trasnochado credo nacionalista, ni hacemos junto a la llamada mitología del 27, ni creemos que seamos reaccionarios santanistas, alemanistas ni porfiristas, somos ciudadanos que creemos simplemente que debemos emprender una nueva etapa en la que impidamos que los únicos beneficiarios de nuestros desarrollo sigan siendo los dueños de la riqueza.

Si permitimos eso pondremos en grave riesgo la paz social tan limitada que tenemos, como lo decía el maestro, y sobre todo nuestro enclenque régimen democrático. Hemos planteado nuestros argumentos en los pocos foros que se nos han dejado, algún periódico que ejerce la libertad de prensa, y las calles y las plazas de las ciudades, no se atiende a lo que decimos, sólo se nos dice que estamos defendiendo el pasado.


Mucho me temo que esto acabe en un diálogo de sordos, y creo que ya lo estamos viendo.
Señor senador Labastida, muchas gracias.

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