martes, 10 de junio de 2008

HISTORIA DE UN LETRERO

Por A.Castro

Como exigencia , llamado o simple petición , invocar a la justicia en México siempre será un asunto atemporal . Los albores del siglo XX estuvieron marcados por movimientos sociales , muchos de ellos de naturaleza armada con miras a buscar la equidad . La lucha por establecer garantías mínimas laborales y el enfrentamiento para poner un freno a las concentraciones de tierra en unas cuantas manos fueron parte del accionar de las clases o grupos menos favorecidos que no encontraron respuesta de quien debía darla.

Casi dos décadas después y sustentada en gran medida por los resultados de la lid obrera y campesina , en lo que se conoce como garantías o derechos sociales incorporados a la constitución en una conjunción que pocas veces se da , al menos no con las dimensión ocurrida en 1938 ; gobierno y sociedad reivindicaron para la nación un recurso natural -clave- para el desarrollo económico en un caso como el nuestro : el petróleo . La expropiación y nacionalización de la industria petrolera es un hito como hecho histórico , pero lo es más como lección política : con el favor del pueblo todo , sin él nada .


Y de aquella articulación entre los ciudadanos y la autoridad que permitió reincorporar al régimen patrimonial del Estado Mexicano éste recurso que sea extrae de nuestro suelo como un claro ejemplo del ejercicio de la soberanía , pasamos al encontronazo entre esas mismas fuerzas , cuya causa principal obedeció a un claro vicio de poder .


El paternalismo del Estado normalmente asociado a la noción económica , tiene una gama más amplia de manifestaciones . Fundamentado en ese paralelismo , acotar y restringir las libertades a fin de evitar que una sociedad se dinamice y conservar así el control sobre la población , ocasionó que en octubre de 1968 civiles en su mayoría jóvenes fueran víctimas de un masacre ordenada por el presidente de la república utilizando al ejercito como vía ejecutora . La pérdida de vidas humanas que sin duda fue lo más lamentable , se hizo acompañar de encarcelamientos masivos violentado normas procesales partiendo de las más elementales . Ni el paso de casi 40 años de ocurrido aquel suceso ha sido suficiente para borrar un hecho tan lacerante para la sociedad como lo fue la desaparición de personas , pues no hay nada más tormentoso que la incertidumbre cuando va de la mano con la impunidad.


Llegamos a la década de los ochentas en la que con histrionismo se nos anunciaba que debíamos prepararnos para “administrar la abundancia” y -vaya presagio- desde aquella época a la fecha abundan las tragedias . Se ha venido siguiendo escrupulosamente un patrón que repite la secuencia devaluación – crisis económica – rescate , que ha gestado un divisionismo de clases sociales de proporciones mayúsculas .


Se trata de una argucia y maniobra orquestada desde las esferas más altas del gobierno para favorecer a grupos empresariales quienes se obligan a recompensar los buenos tratos y las deferencias tan pronto sus benefactores abandonan el poder , así dinero de las arcas del erario ha pasado a cuentas de particulares , como el negocio perverso en el que unos cuantos ganan y la mayoría pierde . Si alguien tiene interés en saber cómo se llegó a la dicotomía para generar por un lado al primer o segundo hombre más rico del mundo ( según como amanezca el precio de sus acciones ), y por otro a un universo de más de 50 millones viviendo en situación de pobreza , tiene en este esquema y en estos antecedentes la respuesta.


El relevo político después de más de medio siglo llegó , PAN con lo mismo dice una conocida frase popular y ocurrió tal cual . Las prácticas corruptas , los desatinos , las arbitrariedades y la indiferencia en lo sustancial se reeditó , sólo cambiaron los colores del pricolor al blanquiazul .
Grandes expectativas o falsas esperanzas se cuestionarían los más benévolos ante el fiasco del resultado obtenido . A la luz de los hechos ni lo uno ni lo otro , todo fue parte de un proyecto estructurado en el que el tráfico de influencias , la manipulación institucional , los desvíos de recursos fueron los ingredientes que embelesaron a estas “nuevas caras” en el poder y por lo visto han decido no soltar el puesto . Se derrumbó el mito de la transición pacífica y la primacía de la voluntad ciudadana que incluso llegó a tener cierta consideración internacional ; el rol del titular del poder ejecutivo y de el candidato de su partido en el proceso electoral del 2006 hicieron ver que la aludida fortaleza institucional y las llamadas vías democráticas eran pura apariencia.


¿Qué caso tiene hacer un recuento histórico en el que pareciera irse de un acontecimiento a otro sin ilación alguna ? . Considero que cada uno de ellos ejemplifica de manera significativa la exigencia de justicia al no dar a cada quien lo que les corresponde . Lo suyo.


No sólo es el deseo punitivo para aquel que cometió una infracción como debe entenderse esta legítima pretensión . Se trata del deber de atención a lo básico de quien ostenta la función de ser gobierno y que en algunos casos se ha tenido a menos llegando a ignorarlo y en otros se ha orillado a que sea la propia sociedad la que haga valer su justo reclamo.

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