viernes, 13 de junio de 2008

REMEMBRANZA


LA NUEVA " NUEVA ESPAÑA"


E
n 1522 llega la soldadesca española –ávida de las riquezas de una distinta India-, a la que posteriormente sería denominada por los amos de la soldadesca (tan ávidos, o peores, que sus soldados): la Nueva España.

El Virreinato de ella (creado vistas las inmensas riquezas del territorio conquistado) pronto se establece, o sea en 1535. No importa nuestro actual juzgamiento que hacemos de la débil defensa de los meshicas , que entonces eran –a su vez- los amos de los indígenas originales, o las constantes rebeliones de los nativos en el Virreinato, (siempre sofocadas por el Reino) para mantener y solidificar a nuestros primeros amos su dominio militar, administrativo, religioso y político; dominio que siempre se encontró fortalecido con el aprovechamiento de las riquezas mineras y agrícolas de enorme valor, provenientes de los pueblos sojuzgados.


Pronto los desenfadados conquistadores impusieron su corrupto y complicado sistema administrativo que hasta la fecha padecemos, porque así lo quieren y lo sostienen los mexicanos “rasgavestiduras”.


En 1808 el ejército francés de Napoleón secuestra y tiraniza a España. Ocupada ésta en defender su propia soberanía, debilita el rigor del régimen colonial que sostiene sus poderes hegemónicos en el Continente. La América de origen ibérico, al igual que antes ya lo habían hecho las colonias inglesas en el norte del Continente, logró por tal coyuntura su autonomía. España se resiste, pero se encuentra debilitada y confusa, Dentro de los Sentimientos de la Nación redactados por el sucesor de Hidalgo, don José María Morelos y Pavón, se establecen 26 puntos, siendo el primero que la América Mexicana es libre e independiente de España, y de toda otra Nación, Gobierno o Monarquía, “dando al mundo las razones”.


La antigua Nueva España no se convierte en la América o República Mexicana, porque se verifica una copia ilógica a su vecino del Norte, y se autodenomina, exóticamente, Estados Unidos Mexicanos.


Ya arribamos al Siglo XXI. España pasa la fiebre de actuar como conejillo de indias de las guerras de las potencias mundiales, padece con apuros un régimen fascista, y se convierte (en complicidad con los grandes capitales, que prefieren permanecer anónimos) en una potencia económica mundial. Pero siempre tiene presente a su Gran Esclavo. Lo desea fervientemente.

Ha recuperado –casi totalmente- la riqueza que tuvo durante el gobierno de la Nueva España. En complicidad con malos mexicanos que la cubren y protegen, ya vuelve a dominar a México (o como se llame en realidad este infortunado país), sobre todo sus industrias, sus bancos, su comercio y su hegemonía. Desea su petróleo. Ahora va por el poder político.


¿O ya lo tiene?

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