martes, 8 de julio de 2008

( Del latín fraus, fraudis )

Por A.Castro

Dos años se han cumplido de aquella jornada electoral del 2 de julio del 2006 . Un oscuro episodio que quedó registrado en la historia de nuestro país y una dura lección que tardará mucho en asimilarse . Las nuevas generaciones saben ahora que derramar sangre no es la única manifestación de un Estado violento , se puede lesionar y hacer tanto daño al pueblo manipulando a las instituciones que utilizando la fuerza , pisotear el derecho de los ciudadanos a decidir cuál será su futuro inmediato es igual de avasallador.

Quizá para algunos el expediente de la elección presidencial del 2006 fue cerrado con la declaratoria de calificación de la elección pronunciada por el Tribunal Electoral (TEPJF) creo que han perdido de vista que los agravios de los que fue víctima la ciudadanía no se extinguen por decreto , si el poder público dimana del pueblo será éste quien decida cuándo poner punto final.

El paso del tiempo ha confirmado la existencia de una maquinación en la que participaron las más altas esferas del gobierno , y en ese transcurrir la confesional de los protagonistas de aquel enjuague toma vigencia como la reina de las pruebas , aunque vertida a destiempo y no ante un tribunal envestido de jurisdicción . Ahora queda asentada en los medios de comunicación y le llaman revelación.


El domingo leía en los periódicos algunos artículos que recordaban la elección presidencial del 6 de julio 1988 veinte años después . Emblemática por muchas causas entre ellas las palabras de Manuel Barttlet con su famosa caída del sistema. Decían algunos columnistas que corresponde hablar de mega fraude por los hechos del 88 y no por los del 2006 .

Que cada quien aplique la hipérbole para el caso que más le plazca , los hechos objetivos y no figurativos están consignados en los documentos públicos que es valor probatorio que tiene las boletas , las actas circunstanciadas , las actas de la jornada y de escrutinio y cómputo , todas ellas demuestran graves irregularidades . Lo de hace dos años es un engaño documentado.

El investigador José Antonio Crespo refiere en su obra recientemente presentada 2006:Hablan las actas que las inconsistencias alcanzan al menos los 633 mil votos , esto es , casi tres veces la diferencia del computó con el que se le entregó la constancia de mayoría a Felipe de Jesús Calderón Hinojosa.

El trabajo de este investigador es plausible, siempre será digno de reconocimiento todo esfuerzo por transparentar la verdad , sin embargo considero que peca de cautela . El Tribunal Electoral para poder calificar como válida de la elección presidencial del 2006 consideró que el órgano electoral federal había cumplido con los principios rectores de certeza, imparcialidad, legalidad , independencia ,objetividad . Realidad que no concuerda y contrasta con las conclusiones a las que llegó José Antonio Crespo después de revisar los resultados que asentó el Instituto Federal Electoral ( IFE ) .
Es decir , estamos frente a una acción contraria a la verdad y a la rectitud que perjudicó a millones de mexicanos que decidimos ir a emitir nuestro voto. En diversos diccionarios de lengua española a esta acción se le define como fraude . Démosle pues el nombre que le corresponde.

No hay comentarios.:

Counters
Enterados de esta lucha