lunes, 28 de julio de 2008

LA RAZÓN DE SU TEMOR

EL DESPERTAR DE LA
DEMOCRACIA REPRESENTATIVA”
E
scribo este artículo antes de la consulta ciudadana, en la última semana completa del mes de julio y respeto, como siempre se me enseñó a respetar, todas las ideologías, los tiempos y las posiciones que el Alto Tribunal Constitucional que me vió ejercer -por cerca de diez años-, como Ministro de él, me inculcó.

Es decir: advierto que escribí las primeras líneas cuando aún no ocurre la consulta de este Distrito Federal del cual soy ciudadano, y no se conocen ni resultados (que aún no podrían darse) ni incidentes en el proceso consultor, pero lo hago precisamente con esta antelación para hacer prevalecer ante quien me lea, un criterio y una posición que resulten totalmente subjetivos.

En el Foro que instaló el Senado de la República para analizar el proyecto de reforma energética para analizar los términos de las iniciativas del Gobierno Federal, fuí el primero en llamar la atención sobre la participación y la consulta populares , que con total precisión dispone nuestra Constitución Política en su artículo 26 vigente, aunque tantos sometidos a la reforma quisieran hacer desaparecer dicha fundamentación bajo el simplista procedimientos de negar su existencia (y su razón de ser) y entronizar la negatividad como fuerza de su posición opuesta.

Ya con anterioridad había llamado la atención sobre dicho mandato constitucional que instaura en nuestro sistema democrático a la participación y a la consulta popular, como pasos obligados para resolver cualquier extremo importante de la planeación del desarrollo económico nacional, según los artículos constitucionales 25 y 26.

Ello lo expuse y lo conversé posteriormente con una generosa audiencia el 21 de abril pasado cuando concurrí a la Cámara de Diputados por invitación del Frente Amplio Progresista, integrado por miembros de distintos partidos de esa tendencia, para hacer manifiestas mis opiniones sobre la iniciativa de reforma petrolera.

Después de mí insistió en el propósito de hacer participar al pueblo ciudadano el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, convocando a una actuación democrática substituta del acto omiso del Ejecutivo Federal (como lo había hecho hasta esa fecha) respecto al mandato democrático del 26, pero se concretó a anunciar que, en los términos legales de la Ley de Participación Ciudadana del Distrito Federal , procedería a convocar a la consulta ciudadana que se autoriza en Ley del Distrito Federal y que está celebrándose.

Pero a continuación en el mismo acto invitó a todas las entidades federativas que tienen similares leyes locales para la participación del pueblo en los manejos administrativos, políticos y jurídicos de sus entidades, que con fundamento en sus propias normas jurídicas, llamaran en sus Estados o Municipios a una consulta popular respecto de la impertinencia o conveniencia, de la reforma en materia del energético nacional como forma de suplir la sistemática negativa del titular del Gobierno Federal, a cumplir con el artículo 26 constitucional.

La convocatoria fue reforzada -en términos que autoriza específicamente la Ley precisada del Distrito Federal-, con la convocatoria coincidente de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, o sea: por su Congreso Local.

Muchos Estados de la República celebrarán, después o coincidentemente con la que se celebre en este Distrito Federal, sus respectivas consultas ciudadanas, accediendo a la precisada sugerencia del Jefe de Gobierno del Distrito Federal.

Hasta aquí los antecedentes de la consulta ciudadana del Distrito Federal. Habrá que agregar que el Gobierno del Distrito Federal, solicitó -y obtuvo- que el proceso de consulta democrática lo organizara, vigilara, y publicitara en sus resultados finales el Instituto Electoral del Distrito Federal, para así apoyar con su prestigio el ensayo mayor de una democracia directa del pueblo.

Las preguntas que a la fecha ya se han redactado en el procedimiento de participación ciudadana, no las quiso elaborar el Instituto para con ello conservar su imparcialidad, pero otra diversa comisión de expertos y politólogos (incluyendo a los universitarios) han producido finalmente los cuestionamientos.
Ese es el antecedente histórico de la consulta ciudadana del Distrito Federal que fue convocada para el domingo 27 de julio del corriente 2008.
¿Qué lecciones o enseñanzas nos ha dejado ya a la fecha este proceso de democracia participativa? ¡Que estamos dejando algo atrás! ¡Que algo está cambiando en la cultura nacional!
La primera ganancia –y la más importante- es el ejercicio en vivo de la democracia participativa en nuestra Nación.
Se ajusta la consulta a celebrarse totalmente a la definición que nos proporciona el inciso a), de la fracción II, del artículo 3º que ordena aculturar al mexicano dentro de una educación democrática y nacional, agregando: “considerando a la democracia no solamente como una estructura jurídica y un régimen político, sino como un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”.

Es obvio así que en nuestra democracia existen dos clases de regimenes políticos de carácter democrático:

a) Una estructura jurídica dentro de un régimen político que acepta que el pueblo no puede ejercer su soberanía y su poder político (según lo establece el artículo 39) en forma directa, sino en otra indirecta, a través de representantes, tal y como lo establece el artículo 41, cuando ordena: “El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión en los casos de la competencia de éstos; añadiendo como complemento “… y por los de los Estados, en lo que toca a sus regímenes interiores ”.

Para dinamizar el mandato el segundo párrafo del 41 dice: “La renovación de los poderes Legislativo y Ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas …”.
Como estas disposiciones disponen que los únicos Poderes que nombra el pueblo mediante su voto son los ya mencionados, el tercero de los Poderes, que da vida al Poder Judicial de la Federación, establece para su integración el siguiente sistema (artículo 96): “Para nombrar a los Ministros de la Suprema Corte de Justicia, el Presidente de la República someterá una terna a la consideración del Senado…”, con lo cual queda completamente bien entendido que, por ser soberano, el pueblo elige directamente a sus representantes en el Poder Legislativo y Ejecutivo, y los electos por este soberano a su vez nombran al Pleno de esta cabeza del Poder Judicial, uniendo combinadamente el poder público de ambos, que les fue confiado por el pueblo.

b) Una participación ya directa del pueblo, complementaria de la democracia representativa, es la autorizada y exigida por el 3º constitucional, que se ejerce –como es lógico- no a través de representantes legítimos, sino mediante la celebración de una consulta popular respecto a cuestiones trascendentes que pudieran sucederse en el país.

En la Ley del Distrito Federal, en su artículo 42, se precisan esas cuestiones especiales así: “cualquier tema que tenga impacto trascendental en los distintos ámbitos temáticos y territoriales en el Distrito Federal ”.

Mentiría cualquier malintencionado que afirmara interesadamente que la reforma petrolera (disfrazada de energética) ha causado un impacto tan sólo en el Poder Legislativo, puesto que provoca igualmente una verdadera explosión en el Senado de la República , hasta influir en todos los habitantes de la República Mexicana. La condición y las exigencias de la consulta ciudadana del Distrito Federal , están dadas. Son legales y son obligatorias.

Deseo examinar –finalmente- lo que en lo personal considero se ha obtenido ya con la inminente celebración de esta especial consulta, no sólo del Distrito Federal sino de prácticamente toda la República.

Digo ésto porque muchos Estados cuyas autoridades pertenecen al Partido Político en el Poder, han hecho hasta lo imposible para sabotear y desacreditar el procedimiento mediante el cual se oirá directamente al pueblo opinar por encima del malabarismo partidario y el contratado en los medios para convertir el mandato constitucional en un trabalenguas de difícil ejecución, con lo cual se permitiría la intervención del sector privado en áreas que son exclusivas del sector público.

O para ponerlo más claro, los saboteadores pro-gobiernistas, quieren que nos desentendamos y contradigamos lo dispuesto por el artículo 27 constitucional, en su cuarto párrafo que dice: “Corresponde a la Nación el dominio directo … del petróleo y todos los carburos de hidrógeno sólidos, líquidos y gaseosos”.

Así como lo dispuesto por el párrafo cuarto del artículo 28: “No constituyen monopolios las funciones que el Estado ejerza de manera exclusiva en las siguientes áreas estratégicas: …petróleo y los demás hidrocarburos, petroquímica básica, minerales radioactivos y generación de energía nuclear, electricidad y las actividades que expresamente señalen las leyes que expida el Congreso de la Unión ”.

Finalmente, los opositores de la consulta pretenden que no prestemos atención y obediencia a lo dispuesto por el artículo 25, que en su párrafo cuarto dice: “El sector público tendrá a su cargo, de manera exclusiva, las áreas estratégicas que se señalan en el artículo 28, párrafo cuarto de la Constitución , manteniendo siempre el Gobierno Federal la propiedad y el control sobre los organismos que en su caso se establezcan” .

Si el pueblo ciudadano, con su voto en la consulta ciudadana , ordena que sí se permita la intervención del sector privado en esta área estratégica exclusiva, no bastaría que el Congreso Federal aprobara en tal sentido las iniciativas del Ejecutivo Federal que así le solicitan, sino que sería indispensable la intervención del Poder Renovador de la Constitución (incorrectamente mencionado por muchos como el Constituyente Permanente ) para obtener la modificación de la Constitución, ya que, según exige el artículo 135, para reformar a la Constitución se requiere la concurrencia sucesiva del Legislativo Federal (en especial votación), y al menos la mitad más uno de las Legislaturas de los Estados Soberanos que conforman la Federación de los Estados Unidos Mexicanos.

Cuando después del domingo 27 se declaren oficialmente los resultados de la consulta ciudadana, no sólo del Distrito Federal sino de prácticamente todos los Estados Libres y Soberanos, será cuestión muy trascendente comprobar qué tanto influyen los resultados en la discusión y resolución de las iniciativas propuestas por Felipe Calderón; pero más impactantemente cómo trascenderán o dejarán de trascender en las próximas elecciones del 2009 y del 2012.
* Doctor en Derecho , Especialista en Derecho Penal, Amparo y Constitucional

2 comentarios:

Laura Zamora dijo...

A dos días de la consulta pareciera que los medios -como siempre- se han concentrado en los comentarios negativos hacia ella.

Ayer Naranjo en su carton del Universal ponía al PRIAN sobre la luna y abajo a los ciudadanos votando en la consulta... más ilustrativo no pudo ser.

Me encanta esta idea de la democracia como "sistema de vida". Ebrard ha hecho lo mínimo que los gobernantes deben hacer: escuchar al pueblo, he allí una gran lección; esta consulta es un fracaso únicamente para quienes buscan llevar su volutad por encima de los intereses de todos.

Hermosa forma de conciliar el papel de nuestros gobernantes y el del pueblo en éste artículo.

No sé si en verdad se está gestando "una nueva cultura nacional", lo que sí sé es que lo que pasó el domingo hizo que muchos de nosotros tengamos ganas de participar e involucrarnos decididamente con lo que está sucediendo en el país.

Saludos.

A.Castro dijo...

Independientemente de los apoyos políticos que generó esta consulta , y que motivó la descalificación del gobierno panista y de sus grupos afines . Este ejercicio es el inicio de lo que podrá ser el diseño de una vía que equilibre el poder en nuestra sociedad.


Si en verdad hubiera congruencia en todos aquellos que se dicen demócratas , lejos de empeñarse en desacreditar el esfuerzo realizado por hacer que la población participe de manera directa en la toma de decisiones , estarían por lo menos optimistas por haber dado un primer paso.


En cuántos discursos de estos paladines de la democracia no hemos escuchado hablar de “ empoderar” a la gente ( que dicho sea de paso me purga esa palabra) .


En esta ocasión se presentó la oportunidad de convertir toda esa palabrería en realidad y resultó que –no están – convencidos de que el pueblo deba ejercer el derecho a decidir mas allá de los procesos electorales , dicen que para eso están los diputados y senadores .


La democracia como “sistema de vida” es una definición legal plasmada en nuestra constitución desde hace años ;pero para la mayoría de los gobernantes no tiene la menor importancia , salvo cuando hay que cubrir el tiempo hablando y hablando parados en el templete - ahí sí - no se cansan de repetirla aunque no sepan lo que significa.


Laura , muchas Gracias.

Saludos

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