sábado, 30 de agosto de 2008

RETRO-CEDER

Por A . Castro
¿ Leyenda o vieja historia del dominio público? , creo que fue más una realidad que todos se empeñaron en olvidar . Machacona evocación de hablar y hablar con nostalgia de aquellas ciudades como la de México en las que se podía transitar por sus calles aún de madrugada y disfrutar de la noche sin tantas posibilidades de ser asaltado , en donde convertirse en víctima de un secuestro era todavía menos probable.

No imagino qué se pensaría hace cincuenta años de la existencia de una ley federal contra la delincuencia organizada que tuviera que sancionar el acuerdo de dos o mas personas para traficar con órganos , personas y armas , para corromper a menores , comerciar pornografía infantil , robar vehículos y privar de la libertad a cambio de una suma de dinero .

- Cuál sería la reacción- de aquellas mujeres y hombres de la época si supieran que en esas organizaciones participan familias completas desde los hijos hasta los padres.


Ya perdí la cuenta del numero de veces he escuchado decir que antes se vivía mejor …. que todo era más tranquilo. Carezco de elementos para refutar o cuestionar el testimonio de todas esas personas ; hay quien afirma que - percepciones son realidades - , si la gente decía sentirse segura y no vivir con zozobra mucho de cierto tendrán sus palabras.

La tesis de la explosión demográfica como fuente y explicación de todas las desgracias que se han desatado en nuestra sociedad aporta una verdad ; pero no me resulta convincente del todo . Una mala distribución de los recursos y el jineteo de la riqueza nacional han sido una combinación propicia para la agudización de las brechas entre clases sociales .Las políticas centralistas , el desvió y protección económica a grupos muy específicos tarde o temprano traerían consecuencias de gran magnitud : nunca se ha visto que la ausencia de satisfactores venga de la mano del sosiego .


Ante ésta vorágine caben todas las interpretaciones . En ese querer entender las razones que han contribuido a la desarticulación y descomposición de nuestro entorno social , es ineludible resaltar al núcleo primigenio : la familia . Y es que, si se afirma que la convivencia entre ciudadanos antes era mucho mejor , se infiere que en esas células básicas de nuestra sociedad se llevaban acabo ciertas prácticas o se brindaban nociones que permitían una inserción armoniosa de cada integrante a un grupo o universo más amplio con el que también se vivía a diario.


¿ Qué se hacía en el pasado que dejamos de hacer en el presente que volvió tan compleja la relación entre los habitantes de un espacio común?

La proliferación de actos delictivos de todo tipo es el resultado de una profunda hendidura en las bases de convivencia entre los individuos , el problema no surgió en una noche de sueño profundo que tuvo un amargo despertar , es el resultado de un proceso de degradación que muchos desestimaron.

Hoy dibujar el asombro en el rostro ya no ofrece disyuntivas : cinco cuerpos decapitados y niños de 12 años como miembros activos de bandas de criminales , es lo de facto.


No es el salto que parte de la nada con el que se llega a lo más álgido . Es el mismo que ha llevado al clamor por la tranquilidad , el respeto a la integridad física , al patrimonio y al derecho del otro.


Alegar respuestas y soluciones con cronómetro y calendario en la mano ofrece la misma solidez que estar parado sobre un bloque de hielo.

Mi preferencia como punto de partida está en una pregunta a la generalidad


¿ Qué se dejó en el camino , que hoy se lamenta ?

2 comentarios:

Laura Z. dijo...

Hola Arturo.

No tengo una respuesta a tu pregunta. Pero me has dejado pensando -si hay un lamento por el ayer- qué pasará mañana... ¿para dónde vamos?

Tu reflexión es -pienso- a lo que deberían llevarnos este tipo de sucesos, y no a marchas convenencieras (debido a sus fines, raíces y manejos; una opinión diferente me merecen quienes asistieron -quizá malinformados- pero con fe).

Ojalá estuviéramos empapados siempre de un pensamiento tan responsable como el que aquí manifiestas.

Que esté bien.

Arturo Castro dijo...

!Qué tal Laura¡

Ya somos dos , yo tampoco la tengo, soy parte de la generalidad /primus inter pares/ .

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Tienes toda la razón, seguramente a esa marcha también asistieron personas de buenas intenciones y con buena fe .


En lo personal me gustaría saber qué hay más allá para muchos de ellos después del simbolismo de las vestiduras blancas , las velas para iluminar y el fuego purificador.


Entiendo que el decir “ Ya basta” y “ si no pueden renuncien” es un reclamo a las deficiencias de las autoridades que se convierte en exigencia cuando se funda en el ejercicio de un derecho . No hay derecho que no traiga aparejado un deber o una obligación , doy por cierto que en los participantes a la nutrida movilización del sábado había conciencia de esta bilateralidad.


Escuché algunos testimonios del día “por eso pagamos nuestros impuestos” fue uno de los argumentos más socorridos , y tienen mucha razón : el refresco y los cigarros comparten una fuerte carga impositiva y hasta el rastrillo para rasurase paga el 15 % de IVA , pero las obligaciones como ciudadano son algo mucho más trascendente y complejo.


Desafortunadamente no cuento con la infraestructura para grabar , tener almacenados y clasificados todos y cada uno de los comentarios con los que suelo encontrarme al hacer mi monitoreo ciudadano a los medios de comunicación. Sin embargo son prácticas recurrentes y resulta fácil ubicar detalles como al que me referiré .

He escuchado a titulares de programas en la radio decir que los policías son unos “ analfabetas , animales y bestias” , mensaje que permea en la sociedad pues sabemos los niveles de alcance considerable que tienen éste tipo de medios de comunicación . Creo yo, que la vía para sancionar y señalar las omisiones , fallas o excesos de una autoridad como puede ser el caso de un policía es acudir a una instancia pública a enterarla de los hechos , si habrá de darse solución al problema ésta provendrá de un mando superior o alguien que esté facultado para hacerlo.


Muchos de esos comunicadores se sumaron a la marcha cuestionando el descrédito de los policías por su trabajo y la desvinculación con la sociedad – qué ganas- de refrescarles la memoria .


Saludos.

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