jueves, 25 de septiembre de 2008

Nada es para siempre o No hay mal que dure cien años

“REVOCACIÓN DE MANDATO”


Por Juventino V.Castro y Castro *



En el sistema parlamentario prácticamente no existe más que un sólo Poder Público: el Legislativo, que en ese sistema es conocido como Parlamento.

No existe el Poder Judicial, como sí ocurre entre nosotros, que nos adscribimos al sistema presidencialista.

Tampoco –propiamente- el Poder Ejecutivo (presidido por un Presidente, un Rey, un Emperador, o un Príncipe), ya que el verdadero y único detentador del Poder (el Parlamento), no sólo legisla sino que se encarga de administrar al país por medio de un cuerpo colegiado especial (al cual llaman Gabinete ), que preside la persona que finalmente acepte el propio Parlamento, ya porque es propuesto por el partido mayoritario que tiene preeminencia electoral, o bien porque logra una coalición con el partido que le sigue en elementos electos, o un entendimiento de partidos políticos, a quien el Jefe de Estado llama para formar Gabinete.


Tampoco existe como tal en ese sistema un Poder Judicial. Lo que como tal conocemos en el presidencialismo, en realidad es una jurisdicción contenciosa, encabezada jerárquicamente por el Tribunal más prestigiado (de Casación; de Apelación; o de cualquier otro que llene los requisitos legales indicados), quien realiza funciones judiciales totalmente pertenecientes a los tribunales que no constituyen propiamente un Poder Público, a pesar de su importancia.


El Gabinete (bajo su más estricta responsabilidad) encabeza la Administración Pública del país, pero en todo momento es vigilado (en ocasiones por un ombudsman ) directamente por el Parlamento, de manera que si el Gabinete o su Presidente no dan la medida que espera el Parlamento, le basta a éste, en el seno de sus sesiones ordinarias, dictar un voto de desaprobación o de censura , con lo cual el Gabinete “ cae ” , o sea se disuelve y debe nombrarse otro en su substitución.

Por ello en el sistema parlamentario es tan delicado que los legisladores muestren su descontento con la forma bajo la cual actúa la administración pública, porque en ello los administradores públicos se juegan “ el pellejo ”.

No ocurre lo mismo en el sistema que finalmente hemos adoptado. Los legisladores pueden mostrar su disgusto por la forma en que se administra el país, y hasta llegar a insultar a quien encabeza la Administración Pública –o a sus Secretarios-, sin que pase –institucionalmente- nada. Absolutamente nada.

En el presidencialismo (error enorme de lesa política ) el Titular del Ejecutivo gobierna por un tiempo determinado (cuatro años en los primeros años de nuestro Gobierno revolucionario; seis años a partir de la llamada Institucionalización), iniciándose el nuevo término con el General Lázaro Cárdenas del Río, inspirador de que el Ejército Revolucionario dejara de gobernar a través de un General de División, o cualquier persona que tuviera a sus espaldas a un General fuerte, política y socialmente.

Puede resultar malo, pésimo, perjudicial, pero a un Presidente de la República electo (?) por seis años, no hay forma institucional de separarlo de su cargo, de regresar a la libertad soberana.
El artículo 108, segundo párrafo de la Constitución Política , textualmente dice: “El Presidente de la República durante el tiempo de su encargo sólo podrá ser acusado por traición a la patria y delitos graves de orden común”.


Y cualquiera entiende que administrar torpemente, ineficazmente, al país, ni es traición a la patria, ni tipifica un delito grave del orden común. Se trata simplemente de que la mayoría de los votantes (si no hubo fraude electoral) palmariamente se equivocaran al elegirlo. Pero éstos, sus partidarios, así como el resto de los mexicanos que votaron por otro o por ninguno, se deben tragar –íntegro- al torpemente electo, los indigeste o no.


Para seis años se le eligió; por seis años debemos aguantarlo. Aunque sea ignorante, cínico, y muy amigo de sus “cuates” o de sus “parientes”, e ilícitamente los favorezca o los sostenga en altos puestos. Al que proteste: doble ración .

No a todos los países del orbe que hayan adoptado el presidencialismo les sucede lo mismo. Son países demócratas –no fatalistas -, que no cierran los ojos ante las injusticias y las tropelías.

Visto el defecto observado en el sistema de gobierno, no se limitan a aguantar al inútil que de alguna forma recibió o trampeó su voto. Su reacción tiene la misma alta calidad de ser un procedimiento democrático.

Partiendo de la base de que el pueblo es el único soberano, y la única fuente del poder, sin contradecir su democracia representativa, ejercen, con pleno derecho y razón, su democracia participativa.

Entre otras interesantísimas instituciones (que incluyen al referéndum , al plebiscito y a la consulta popular) adoptan con lógica dentro de su texto constitucional lo que generalmente se conoce y clasifica como revocación de mandato .

Es decir, se advierte (no forzosamente por el Legislativo o el Judicial) que el Jefe del Ejecutivo es un inepto, un inmoral o un parcial, y se cita al pueblo soberano, pidiéndosele que –a pesar de no haber transcurrido todo el periodo presidencial votado-, se está en el caso de preguntarle al pueblo si se le revoca el mandato al que fue nombrado por el propio pueblo, o se le confirma con todo y sus defectos. Es auténticamente un acto soberano.

¡Es lógico! ¡Es acto de acuerdo al instituto jurídico del mandato instituido para nombrar y revocar nombramientos de aquellas personas que deben representarnos en actos que no podemos (o no estamos preparados) para atender personalmente, y que finalmente resultan un fiasco!
¡Y tan, tan!
* Ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación , Doctor en Derecho y Especialista en Amparo , Penal y Constitucional.
pensamientos@juventinovcastroycastro.com.mx

4 comentarios:

Laura Z. dijo...

Es una lástima que ciertas definiciones sólo sirvan para decir "Así es como deberían funcionar las cosas"...

En algún otro post de este interesante, formativo y divertido blog (sirva esto como un reconocimiento no barbero y sí sincero y agradecido), leía: "empoderar al ciudadano, desempolvarlo" ¿no andará por allí la cosa?.

Mientras el IFE se despacha un super presupuesto para seguir haciendo fraudes y al Poli le quitan lo poco que tiene de dinero ($%&&&&%$), sólo me queda unirme al club de los optimistas y decir: "ojalá, algún día...por favor, que sea pronto...¡Dios mío, no seas gacho!".

¡Y tan, tan!: que encantadora expresión.

Me paso a retirar.

Arturo,
un abrazo :).

Arturo Castro dijo...

Sí va por ahí , una sacudida ciudadana que haga doblar las corvas de los que se asumen inamovibles y dueños ya no sólo del país , sino hasta de la vida de quienes en él habitan.

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Muy gentil el reconocimiento , lo aprecio. ( ya sabes ) un tríptico interactivo .


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¡ Sí , caray! otra vez le están escamoteando el presupuesto a la educación , pero hay un dios que todo lo veeeeeeeeeee!!!!!!


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Muchísimas gracias por todas las aportaciones y por darse la vuelta por acá.


Un abrazo
Cuídate

Daniela Nipoti dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Arturo Castro dijo...

Daniela :

Le agradezco su comentario a éste espacio , es bastante interesante su planteamiento .

Disculpe usted que el blog se actualice poco en estos días ,es debido a causas de fuerza mayor .

Nuevamente gracias por su visita. Reciba saludos cordiales desde la cuidad de México.

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