sábado, 24 de abril de 2010

Lenguaje corporal
por A.Castro



Franco se levantó al día siguiente , vio a Nora y le dijo:

- ¿Crees que ser médico es una profesión fácil?

Habían pasado horas y Nora con su mismo gesto .

- Te voy confesar porqué decidí ser Doctor continuó.

A diferencia de muchos , en principio la magnificencia del cuerpo humano ,sus procesos y su desarrollo era lo menos que despertaba mi interés . Tampoco el gusto por vestirme con la pulcritud de una bata blanca inspiraba o movía mi ánimo. Yo lo que buscaba era saciar mis propias inquietudes , quitar el velo de lo que somos y compararlo con lo que decimos.

Cualquiera que hubiera conocido mis motivos vería en mi a un naufrago en el mar de la confusión por mi falta de orientación vocacional , yo no esperaba impaciente el día en que pudiera estar en el quirófano con un escalpelo en la mano sino el día en que pudiera sentarme frente a un paciente en un consultorio y decirle ¡Adelante ,lo escucho ¡

Seguramente llegarían frases como “ hubo una época en la que sí fumé” “bueno, normalmente trato de evitarlo” "sólo en alguna reunión o comida” “ mi trabajo requiere” "no tengo horario” “salgo muy tarde” “los fines de semana intento” “en casa , a raíz de la enfermedad de mi mamá ya casi no utilizamos sal” .

Cuántas más de ese estilo no se sacarían del relicario. Creo que aciertan aquellos que refieren al cuerpo humano como una máquina perfecta porque sólo así puede entenderse lo que la mente y el lenguaje pueden llegar a elaborar. Olvidarían que llevan consigo a un delator que confirmaría sus excesos o develaría sus defectos, un cuerpo cuyo modo de expresión son síntomas que harían ocioso preguntarle al paciente si ha experimentado al despertar , después de la comida o en las madrugadas una sensación de falta de honestidad.

- Dime Nora ¿Quién podría contar un día cualquiera en su vida desde que salió el sol hasta que cayó la noche viéndose al espejo?

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