sábado, 18 de septiembre de 2010

¿ ...Y después?


Por A.Castro

Si al final todo habría de pasar , y en veinticuatro o cuarenta y ocho horas el olvido le estaría disputando terreno al recuerdo, quizás hubiera valido la pena considerar que el gran festejo nacional por el Bicentenario de la Independencia se tratara de una cruzada nacional por mitigar la desnutrición y algunas enfermedades controlables, pues tarde o temprano una mujer embarazada desnutrida o un niño enfermo terminarán siendo un costo moral o económico para el Estado.

A poco hubiera estado fuera del alcance logístico de la Secretaría de la Defensa Nacional,Secretaría Marina, Secretaría de Desarrollo Social y Secretaría de Salud coordinarse para instalar a una brigada temporal en cada uno de los 2439 municipios que integran la federación, digo con el incentivo de contar con un presupuesto de más de 500 millones de pesos. En los hechos como la disyuntiva nunca planteada se optó por el festejo , por la parranda llamada a concluir ¡qué chingón la pasamos!


En la dimensión de lo justo y de la congruencia sería ocioso reprocharles algo a quienes brincaron de entusiasmo participando en el festín, pues si el motivo de la conmemoración es la libertad y la independencia entonces que cada quien haga de sus convicciones una serpentina ,una matraca y un sombrero…. sin que ello nos obligue a compartirlas.

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