Por A.Castro
He escuchado de gente que se dice apartidista que su alejamiento de los partidos políticos radica principalmente en su falta de propuestas y disposición para hacer frente a los problemas nacionales reduciéndolo todo a la expresión “No hay ni a cuál irle ,todos son iguales ”. Quienes en ejercicio de su libertad deciden desvincularse de las ideologías y postulados de los partidos políticos , si ninguno llena sus expectativas no hay obligación de sentir afinidad por ellos y están en todo su derecho de apartarse . Sin embargo , siendo honesto ,creo que muchos de esos ciudadanos apartidistas optan por la vía fácil yéndose por el cliché en lugar de invertir unos minutos de su tiempo en reflexionar si realmente vivimos un vacio de propuestas y alternativas para dar solución a las necesidades de nuestro país.
Para esta fecha prácticamente están definidos los precandidatos a la presidencia de la república de las fuerzas políticas
nacionales más importantes , y aunque acción nacional todavía no ha decidido quién será su abanderado o abanderada , no existen entre sus aspirantes diferencias sustanciales en sus proyectos de gobierno ,
con todo y que en días recientes hayan
querido esforzarse por distinguirse
entre ellos sosteniendo ríspidos
encuentros con algo que
más bien movía a la hilaridad, pues resulta absurdo pensar que alguien pudiera salir
limpio de una lucha en lodo.
La circunstancias se han acomodado de tal
forma que hoy un ciudadano puede ver
casi de manera gráfica qué opciones tiene para decidir el rumbo de México en los
próximos años ; esto es , impulsar un
cambio sustancial o permanecer estático con todos los efectos que implica.
Trataré de clarificar mi afirmación.
Pocas veces
puede crearse un consenso entre
las personas como el que ocurre en el
tema de la educación , así en una reunión con amigos o familiares por más alejadas que parezcan nuestras
posturas sobre la manera de reorganizar la descomposición en la que vivimos, armónicamente llega la coincidencia de -cómo y cuál - debe ser ese primer paso, arribando
a la conclusión de que el punto de
partida es la educación de nuestro
pueblo.
Sé que puede sonar como una paradoja, pero aferrarnos a la formación
educativa como pilar de un cambio social
es para el ser humano en
cierta forma algo instintivo.
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