domingo, 8 de abril de 2012

Doctor Juventino V. Castro y Castro



Por  A.Castro


Cada quien sus afectos , sus inspiraciones y sus anhelos. Algunos optan por fijarlos en personajes dedicados a la música, la literatura ,la ciencia, los deportes o cualquier otra actividad; los míos , mis ídolos son hombres y mujeres que viven con un alto sentido social y que además no ven con recelo difundir sus ideas ,conocimientos y opiniones. Falleció uno de esos hombres Juventino Víctor Castro y Castro , doctor en derecho ,  ministro en retiro  de la Corte, docente y además diputado federal por el partido de la revolución democrática en la actual legislatura .

Sus obras de contenido jurídico son consulta obligada para todo aquel busca tener nociones claras y profundas en los temas de garantías individuales ,derecho constitucional y amparo. De lo más admirable de don Juventino es que a pesar de su avanzada edad no desdeñó la posibilidad de abrir un espacio de actualidad en donde pudiera difundir su pensamiento sobre diversos temas a través de un sitio de internet, así como una dirección de correo electrónico para comentarios . Me considero afortunado por recibir en su oportunidad la contestación a uno de mis mensajes y por escucharlo al menos en dos ocasiones en exposiciones públicas sobre temas nacionales.

Aquella página desafortunadamente ya no está en la red , sin embargo, por gusto y admiración conservo algunos de sus artículos y reflexiones.


Transcribo en su integridad un escrito publicado por él en 2008 al que intituló “Fábula” , que de manera visionaria y con tintes provocativos aplica perfectamente a nuestros tiempos.


 
" F Á B U L A"
Por Juventino V.Castro y Castro

La fábula que aquí cuento, intenta explicar cómo México finalmente salió del caos y del terror que había padecido desde mediados del Siglo XX, por razones más difíciles de explicar que la que podría necesitar para explicar a la fábula en sí.

Cuenta esa fábula que una madrugada histórica el mexicano amaneció con la quijada trabada, y decidió salir de su pesadilla recurrente. Aceptó ponerse al frente de un espejo –cosa a la cual siempre se había opuesto-, dejó de lloriquear como es su costumbre; suspendió su tendencia a echar la culpa a los demás de todo lo que le pasa; y se exigió a sí mismo:


¡Yo personalmente analizaré!
 ¡Yo asumiré la responsabilidad de todo lo que resuelva!
 ¡Yo planearé la solución a nuestro caos!
 ¡Yo culminaré los trabajos que haya que emprender!
 ¡Yo cumplimentaré lo por mí resuelto!
 ¡Yo me atendré a los resultados: buenos o malos!
 ¡Yo me responsabilizaré –puntualmente- de los resultados !

Y así fue como el mexicano concluyó con aplomo:

Yo soy yo, y manejo personalmente mis circunstancias!


El mexicano de nuevo cuño propició en el país el fin de la corrupción y de la impunidad que hasta entonces habían imperado.

Luchó porque se consensara un Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social, el cual ante todo activó la dinámica del pueblo soberano, pero responsabilizando con energía con él a los ciudadanos electos con su voto.

Por todo ello el país empezó a reestructurarse dentro de un excelente estado de orden y de armonía sociales. La clase política prácticamente desapareció, y sus miembros cesantes, en su mayor parte se dedicaron a trabajos colectivos útiles a la población, pues hasta entonces no habían sabido hacer nada.


 
Se impusieron culturas propias de nuestra estructura mestiza, y se empezó a hablar de un renacimiento mexicano.



NOTA BENE: ¡Ésta es una fábula sin antecedentes clarificados, cuyas tendencias quizás nunca sería posible intentar en México



Que en paz descanse este gran jurista.

Counters
Enterados de esta lucha